La revolución de las nuevas tecnologías aplicadas a la traducción e interpretación del lenguaje

En un entorno hiperconectado como el mundo actual, las nuevas tecnologías se han convertido en un elemento clave. Una revolución que hasta ahora se ha centrado en sectores como el ocio o los viajes, como el llamado turismo idiomático y ahora irrumpe con fuerza en el mundo de la traducción e interpretación y la enseñanza de idiomas. Las nuevas aplicaciones y programas  convierten el teléfono móvil en un traductor virtual e instantáneo, con una flexibilidad inédita. ¿Supone esto el principio del fin para los intérpretes y traductores profesionales? Nada más lejos. Juanjo Arevalillo, director gerente de Hermes Traducciones y Servicios Lingüísticos, socio del clúster idiomático Plataforma del Español nos habla del futuro de este sector en el mundo digital.

La irrupción de estas nuevas tecnologías han supuesto, según Arevalillo, un “punto de inflexión decisivo” para el mundo de la de la traducción e interpretación, cuya importancia crece exponencialmente. Actualmente, existen aplicaciones y programas específicos aplicados a este entorno, desde la traducción asistida hasta la traducción automática neuronal, que incorpora elementos de la inteligencia artificial. Como resultado, asistimos a una “redefinición del perfil profesional del traductor, pero sin olvidar que nunca será capaz de sustituirlo”. Un ejemplo de esos nuevos perfiles profesionales son los ingenieros lingüísticos, el posteditor de traducciones automáticas o el transcreador.

La revolución tecnológica ha comenzado su conquista del mundo del lenguaje centrándose en la traducción de la lengua escrita, más que en la interpretación del discurso oral. “Pero desde hace unos pocos años la tendencia ha cambiado y también la interpretación se va beneficiando se nuevos avances”, afirma Arevalillo. La teleinterpretación telefónica o telemática es un buen exponente de este avance, con infinitas aplicaciones en cualquier entorno que precise intermediación lingüística, además de permitir una significativa reducción de costes, acceso inmediato y alto nivel de disponibilidad en cuanto a idioma.

Se trata, sin duda, de soluciones muy atractivas y prácticas cuando buscamos una finalidad informativa a nivel usuario, pero “con un alto riesgo de perderse en la traducción en el caso de usos comerciales o profesionales, en los que es necesaria una “fidelidad completa”. Las posibilidades de estas nuevas herramientas son inmensas, si están en las manos expertas de un profesional de la traducción e interpretación. “El proceso del lenguaje humano tiene un componente mental que de momento supera las posibilidades tecnológicas, pero estas se van acercando”, señala el director de Hermes. El futuro es prometedor y ofrece interesantes oportunidades de negocio para la industria del español, aunque también está lleno de desafíos. “La traducción puede acercarse más a esa comunicación según el tipo del texto, el destinatario final y otras variables, pero la interpretación que exige un código bidireccional inmediato supone un reto mucho mayor”, concluye Arevalillo.

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